Reforma

La reforma de la casa ha sido completa y lo único que ha podido salvarse es aquello que el paso del tiempo ha respetado como vigas, recuperadas pacientemente de la carcoma, por Enrique, la piedra imperecedera de la rueda de moler y las distintas piletas, el jardín semicircular....y la estructura. El resto ha sido una obra de mas de dos años en la que los mejores  artesanos del lugar, albañiles, canteros y forjadores de la zona han plasmado su buen hacer.

La casona, deshabitada hacía tiempo, con distintas alturas, pasillos llenos de recovecos, desniveles y estrechas habitaciones, de la que habían hecho su refugio natural los gatos sin techo, pero que hablaba de tiempos mejores, ha resurgido como una de las más auténticas y acogedoras posadas de la región. Siguen las distintas alturas que le confieren un atractivo especial y respeto por la arquitectura típica de la zona; pero los recovecos han dado paso a la luminosidad y la estrechez de las antiguas habitaciones a la amplitud y comodidad de las actuales.

Macu, la posadera actual, logró poco a poco devolver los gatos a su hábitat natural, calles y campo del pueblo aunque siguió ocupándose de su alimentación. De ahí el nombre de la posada y la posibilidad de que los viajeros con mascotas, cuidadas y acostumbradas al trato con las personas, puedan cobijarse en La Gatera. donde tienen garantizados el buen yantar y el buen reposar.

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